La familia es un factor decisivo a la hora de elegir nuestro proyecto de vida y, como bien sabemos en Grupo Ricardo Fuentes, en muchas ocasiones, nuestra profesión. Con más de 60 años de historia, el carácter familiar de esta compañía, que se ve reflejado en cada uno de sus valores, ha sido clave para convertirnos en la empresa líder en la comercialización y exportación de atún rojo.

Este carácter propio que nos distingue también se ve reflejado en la vocación hacia el mar y el sector de la pesca que comparten muchos de nuestros empleados actuales. Una pasión que algunos de los profesionales con más trayectoria han transmitido a sus hijos, que han acabado trabajando con nosotros.

Es el caso de Andrés Zapata, que lleva más de 20 años como camionero del Grupo, y su hijo, también llamado Andrés, que en unos meses cumple 5 años como buzo en Caladeros del Mediterráneo. Ambos, cada uno en el área en la que operan, son parte clave de la cadena de producción.

Desde pequeño, Andrés fue conociendo poco a poco cada espacio de la compañía de la mano de su padre. La primera área fue en la que ejercía su progenitor: el transporte. “Con solo 11 años ya se venía conmigo de viaje, pero lo hacía más por acompañarme que porque le gustase. Un día lo llevé a la zona de los viveros y ya no pude sacarlo de ahí”, recuerda entre risas

Su hijo, que siempre había tenido interés por la pesca submarina, recuerda con nostalgia ese primer día en el que entró en nuestras granjas marinas. “Me impresionó mucho el tamaño de los atunes y cómo trabajaban los profesionales dentro del agua. Me quedé embelesado y le pedí venir más. Cuando más lo hacía, más claro tenía que esta era mi profesión”.

Teniendo presente la experiencia de su padre, y el vínculo que había desarrollado hacia este sector, Andrés decidió formarse para convertir su afición en su trabajo. Aprobó un curso profesional de buceo y, tras pasar la entrevista de trabajo y sus correspondientes pruebas, entró en la compañía en 2018.

“Mi padre es un referente para mí. Sus valores y actitud para afrontar cualquier tipo de situación me han hecho ser la persona que soy hoy. Ha sido un guía de vida, pero también me ha influido mucho en lo laboral. Sin duda, conocer desde pequeño la forma de trabajar de Ricardo Fuentes, el talento de los profesionales que la componen y sus objetivos fueron un gran incentivo para que yo también quisiera desarrollarme profesionalmente aquí”, señala Andrés hijo. “Hoy en día creo que fue una decisión muy acertada. Desde el primer momento me acogieron con los brazos abiertos y me transmitieron mucha confianza. Eso ha hecho que seamos una gran familia”.

Ambos viven en Cartagena, aunque Andrés se independizó hace unos años. “En el trabajo somos profesionales, pero el vínculo nunca se pierde. Siempre que lo veo, como es normal, lo primero que hago es acercarme a darle un beso y preguntarle cómo está”, cuenta el padre. “No puedo darle grandes consejos en su práctica laboral, pues llevamos a cabo tareas muy distintas, pero le transmito la importancia de que siempre vaya a trabajar como si fuera el primer día: dando lo mejor de sí y siendo honesto”.

Todos los veranos, padre e hijo visitan los viveros de la empresa. Una tradición que les remite al pasado, pero también a un presente vivo, marcado por la pasión al mar, que Grupo Ricardo Fuentes ha conseguido fortalecer.